Riverside Agency

Realizar una búsqueda avanzada +

Ingresar

¿Olvidó su contraseña? Haga click aquí

En el café de la juventud perdida

Entre exactitudes a las que querrían agarrarse y nebulosas que no quieren nombrar, cuatro personajes son convocados para hablar de uno de ellos, que también habla. ¿Versiones contradictorias? No. ¿Complementarias? Bah. El mundo de En el café de la juventud perdida no es un mundo que se pueda recomponer. Tiene algo de Escenas de la vida bohemia, claro, pero el libro que más cita es Horizontes perdidos, la invención de Shangri-La, donde el tiempo se detiene. «Pero no merece la pena ir tan lejos», dice Louki, el centro de la novela. «Me acuerdo de mis paseos nocturnos. Para mí, Montmartre era el Tíbet.» Y aun así, se esté donde se esté –un lugar cartografiado, una «zona neutra», un número concreto de una calle concreta de París–, salir de un sitio es siempre como salir de Shangri-La: entonces uno envejece, muere. Luis Magrinyà Ilustración de cubierta Laura Agustí

De la misma colección

  • En el camino
  • Correr
  • Blanco nocturno
  • La vida instrucciones de uso
  • Tenemos que hablar de Kevin
  • ¡Noticia bomba!
  • La hermandad de la uva
  • En el café de la juventud perdida
  • Expiación
  • Lo raro es vivir
  • Guía del autoestopista galáctico
  • Las partículas elementales
  • El Danubio
  • Miedo y asco en Las Vegas
  • Los restos del día
  • Las bodas de Cadmo y Harmonía
  • Este libro te salvará la vida
  • Ébano
  • Mientras agonizo
  • Trilogía de la Memoria

Literatura contemporánea

  • En casa
  • En el camino
  • La cucaracha
  • Malasangre
  • Cómo ser famosa
  • Una vida sin fin
  • Hijas del Sur
  • La vida instrucciones de uso
  • Correr
  • Blanco nocturno
  • Tenemos que hablar de Kevin
  • ¡Noticia bomba!
  • La hermandad de la uva
  • En el café de la juventud perdida
  • Expiación
  • Lo raro es vivir