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El año en que murió mi padre

"Es extraño cómo a veces necesitamos del dolor para abrir nuestras puertas cerradas y para mostrar nuestro cariño a aquellas personas que amamos. El dolor nos abre mutuamente, la muerte nos une de una forma nueva. Claro que nuestro corazón sólo puede sentir ese amor si permanece vulnerable; si nos cerramos para aparecer bien parados y seguros ante los demás, ese amor por la madre o por el padre desaparecerá. Necesitamos un corazón roto para sentir el amor de nuestros padres fallecidos y para vivir de él. El camino a la muerte siempre es un misterio, pero también es algo valioso. Hoy en día hay muchos que quieren acortar artificialmente ese camino para ponerle fin a sus vidas. Para mí ocurre algo misterioso en el proceso de la muerte, acontece la transformación del hombre viejo en el hombre nuevo, que ingresa en la gloria de Dios, y tiene lugar la reconciliación con la fugacidad y la caducidad propias. Es en esa reconciliación que somos abiertos al misterio del amor, no sólo del amor de Dios, sino también del de los hombres. En ese proceso de muerte, todas las puertas son abiertas y podemos gozar de un amor que nos une en lo más profundo. Podemos creer que ese amor no morirá, sino que sobrevivirá más allá de la muerte, y nos acompañará en el camino, después de la muerte de los padres." Anselm Grün

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Espiritualidad

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